miércoles, 8 de junio de 2011

Desarrollo de la Memoria Comprensiva

La falta de retención de conceptos, es uno de los principales problemas del estudiante de hoy, porque se encuentra frente a una inmensa cantidad de información y no está preparado para afrontar el reto de generar conocimiento eficazmente, a pesar de tener a su disposición diversas herramientas tecnológicas.

Considero que la gravedad del problema esta en relación directa con el grado de dificultad que tenga el estudiante para manejar información, pues a nivel personal se parte de unos objetivos o necesidades de información y luego se deben analizar con qué habilidades cuento para buscar, seleccionar, clasificar, procesar, organizar, sistematizar, almacenar, reutilizar y socializar información.

La definición de las necesidades de información depende de la tarea que se piensa realizar, esta puede ser: saber el significado de una palabra, solucionar un problema, responder un cuestionario, redactar un informe, etc. y a partir de este momento se ponen en juego las habilidades que poseemos para manejar la información necesaria.

Si usamos un buscador debemos tener la habilidad de trasmitirle nuestra necesidad de información para lograr los resultados esperados en el tiempo y con los recursos que disponemos. Si estamos en la biblioteca debemos seguir las recomendaciones de los profesores, fijarnos en las características del documento, como: tipo, año, contenido, soporte, entre otros, además de la experiencia y los conocimientos previos. En ambos casos se pueden complementar las actividades para obtener información adicional como las últimas publicaciones de un autor o para profundizar, realizando lectura comprensiva. La ofimática nos provee de herramientas para poder referenciar la información que preseleccionamos y guardarla para su posterior uso.

Después de ubicar y evaluar las fuentes de información, debo seleccionar la que necesito: En esta etapa es necesario utilizar técnicas para ayudar a distinguir lo importante de lo accesorio y para esto se recomienda subrayar y tomar apuntes. La lectura de las fuentes encontradas debe realizarse de acuerdo a un criterio de clasificación, según los objetivos y necesidades. Es importante organizar los apuntes pues esta información es materia prima para generar el conocimiento.

Hasta ahora nos encontramos con los conceptos además de datos complementarios, como: autores, tipos de fuentes, ubicación, año, editorial, lugar, formato, etc., y es importante el registro adecuado de toda esta información, para esto hay algunas soluciones ofimáticas que nos pueden ayudar a gestionar un proceso de fichaje. Como los conceptos no funcionan solos, sino más bien relacionados, es que podemos utilizar también algún organizador conceptual como un esquema, cuadro sinóptico, mapa mental, cuadro de doble entrada, etc., aunque algunos prefieren redactar directamente el resumen, para poder utilizarlo en el momento en que no tengamos la fuente de información a la mano o simplemente cuando queremos repasar los conceptos extraídos.

Finalmente si queremos relacionar y reutilizar nuestros apuntes, fichas bibliográficas y de resumen, debemos utilizar una base de datos que se adecue a nuestras necesidades. El trabajo hasta este momento desarrollado generalmente en solitario se debe abrir y socializar para que se genere una retroalimentación con la discusión o la participación activa en seminarios y conferencias.

Con todo este proceso se asegura que se pueda tener una memoria comprensiva, de manera que se pueda fijar, retener y evocar conocimiento, además de poderla gestionar de manera digital.



Referencias:

Bernad, J. A. (1995). Estrategias de estudio en la universidad: saca partido de tus capacidades para aprender. Madrid: Síntesis.

Cázares, F. G. (2000). Estrategias cognitivas para una lectura crítica. México: Trillas.

Olcese, A. (2002). Como estudiar con exito: Tecnicas y habitos para aprender mejor. México: Alfaomega.

Quintero, L. (2001). Hábitos de estudio: guía práctica de aprendizaje. México: Trillas.

Taboada, N. P. (1998). Cómo estudiar eficazmente: guía práctica (2a. ed.). Buenos Aires: El Ateneo.

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